lunes, 30 de enero de 2012

LA BRÚJULA DE LA ILUSIÓN 1 de CARLOS VILLARRUBIA



LA BRÚJULA DE LA ILUSIÓN es el título del ensayo que publiqué en el número 78 de la revista ÁLBUM LETRAS ARTES. Viaje hacia la recuperación del motor de la ilusión, el tesoro perdido y vitalmente necesario para seguir respirando con puertas abiertas a la imaginación. Para ilustrar esta primera entrega, la creación de ALEX UBAGO, CALLE ILUSIÓN, "siempre es pronto en la calle ilusión"


LA BRÚJULA DE LA ILUSIÓN 1
de CARLOS VILLARRUBIA

Adiós a la sequía, al estanque ciego, al lago sin profundidad, a la plaza sin salida, a las arquitecturas sin luz. Hojas secas para el museo de cera. El otoño en el concierto del patriarca, en la soledad de los mirones de cinco estrellas. La ilusión no se improvisa; hay que ejercitarla como se prolongan los músculos del Universo. Rasgar la cortina de la solemnidad. Y desentumecer la voluntad de armonía; fuerza reprimida por una errónea concepción de la palabra"progreso". Para avanzar es necesario poner sobre la mesa el corazón y dar cuerda al ejercicio pasional de la vida. Acción porque el universo replica cuando se habla su lenguaje y todo suena sin lugar para el desastre. Querer es disfrutar la autoridad de quien sostiene la existencia. Sentido de abrazar el árbol que nos guía por el bosque inagotable de la imaginación creativa. Venimos de la noche y vamos a la luna creciente de la sensualidad. Y si alguien te bloquea el camino desconéctate de ese portal. La sombra pide sombra, nunca sacia su ira de alimaña atribulada sin nadie a quien dañar, simplemente esconde el sumidero.Vivir sin diluir el impulso en un vaso de agua. No dejar la ilusión en el territorio de lo excepcional... el día a día tiene pequeños estímulos, momentos talismán que actúan como lanzadera ante nuestra insólita a sestear por los campos de la rutina.

Envejecen las generaciones que se apuntan a la hipoteca de la distancia. Cuando esquema-táctica-estrategia salen a escena la ilusión escapa por la ventana. Las nuevas fuentes de energía afectiva piden rendijas por donde filtrar huecos del Universo. Caos que dialoga con el latido. Desorden que regresa al paseo de los tilos.


CARLOS VILLARRUBIA

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